Todo paso hacia adelante que doy y todo paso que dejo atrás mío, pues es ahora que estoy en todo; entonces...¿Qué debo esperar?
No sabría como explicarlo, aun no entiendo ese simulacro de intención que me llevó a pretender entender siquiera su significado, pues nadie tampoco me lo podría dar a entender. Pasa que los años, el mucho trabajar y la buena mala vida que se vive muchas veces en este mundo, cada vez más lejos de riquezas importantes y de la cultura, no nos enseña el camino de la tranquilidad sin caer en frívolos misticismos.
Tranquilidad es como el tesoro más austero que toda persona busca obtener, es como el anhelo de todo mortal; vivir, crecer, desarrollarse y finalmente morir. Exisitir en definitiva, evolucionar, caer, elevarse, amar, odiar, reir y llorar. Pero con tranqulidad, esa es otra cosa. Es como un pasaporte al pleno entendimiento, a la razón absoluta de las cosas y sus sentidos. Saber que no hay bien ni mal que exista, que solamente las percepciones en comunión hacen que dichos conceptos tengan un significado, pero que en realidad no significan mucho si analizamos bien las situaciones.
Para mi la tranquilidad es el paso que sigue a la plena aceptación de quienes somos y lo que hacemos. La tranqulidad no tolera pretensiones, adulaciones y falsas insinuaciones que siempre, siempre, sondan nuestras vidas para acaparar nuestra atención y detenimiento para solo confundir y volvernos a preguntar, siempre y siempre, lo mismo.
La austeridad en la vida es el capital más preciado en esta época, para mi ver - obviamente -. Eso trae consigo solamente una cosa....vivir tranquilo. Percibo la auteridad como una forma de vida y una herramienta también que nos protege y fortalece a la vez, es la columna vertebral que sostiene nuestros parámetros de acción y percepción de las cosas. No tiene relación alguna con comprar menos o peor (barato), al contrario; la austeridad es solamente buscar y adquirir la "calidad" de las cosas, todas las cosas.
Ser pasivo pero sostenido, suena raro eso - pero tiene sentido para mi -, es la clave para entrar y salir airoso de muchas situaciones que en esta vida de escépticas voluntades se nos ponen en nuestro camino.
¿Quien dijo que odiar es malo, quién pretende siquiera manifestar que lo bueno es realmente lo bueno para nosotros? El bien y el mal son como el llorar y el reir, son dos caras de la misma historia, pero que no significan nada finalmente, solamente estados de dos cosas, pero que tienen un solo sentido, escapar y descargar energías que permiten vivir más livianamente al fin, sin pesos insignificantes, (me río)...y mas tranquilo.














Después de caminar por la vida mucho más de lo que me pueda quedar, para mí la tranquilidad lo es todo...lo material me importa lo justo para cubrir mis necesidades..pero hay otras cosas mucho más importantes que llenan mi vida y esas no se pueden comprar.
Un abrazo.
Exactamente, son muchas las veces que debemos escoger y son pocas en las ocasiones que nos podemos equivocar. Pero si nos va mal, atribuyámoslo entonces a un cierto pretexto de aventura, es mas divertido. Ah, y sobre lo material, son muchas más las veces que sobran pero que no satisfacen, créeme. Abrazos; y si, je suis à le nord maintenant.
MiLadoB